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Sri Ramakrishna

Chez le photographe en 1884

«Traigo, a una Europa que lo ignora, el fruto de una nueva cosecha, un nuevo mensaje del Alma, la sinfonía de la India que tiene por nombre Ramakrishna. […] El hombre de quien evoco aquí la imagen fue la culminación de dos mil años de vida interior en una nación de trescientos millones de personas. Muerto hace cuarenta años es un animador de la India en nuestra época. No era ni un héroe de la acción, como Gandhi, ni un genio del arte o del pensamiento, como Goethe o Tagore; simplemente era un campesino brahmán de Bengala, en el que la vida exterior se desarrolla en un marco limitado, sin incidentes destacados, alejado de la acción política y social de su tiempo. Pero su vida interior abraza la multitud de hombres y de dioses […] Pocos remontan a la fuente. El sencillo campesino de Bengala, escuchando su corazón, ha encontrado los caminos de esa Mar interior. Y la ha desposado […] »

Romain Rolland La vida de Ramakrishna 1929

Ramakrishna (18 de febrero de 1836 – 16 de agosto de 1886) nació en Kamarpukur, pequeño pueblo de la provincia de Bengala al Nordeste de la India.

A la edad de veinte años se hizo cargo del culto en un templo de reciente construcción en Calcuta, la capital de provincia, templo dedicado a la Diosa Kâlî. Comenzó entonces para Ramakrishna una larga serie de experiencias religiosas  –algunas desconcertantes, para su cuerpo o su mente, para él mismo o para su entorno–, experiencias que confirman lo que él presentía ya cuando no era más que un niño: que no hay más que una sola realidad, y esta realidad es divina.    Hacia 1861, numerosos maestros eruditos en estas materias reconocían en Ramakrishna un hombre que ha recibido la Inspiración Suprema. Este reconocimiento no cambia en nada la simplicidad de la vida de Ramakrishna: continúa su servicio en el templo y su búsqueda del verdadero conocimiento espiritual, practicando los principales métodos ofrecidos por la religión hindú, y también los de las religiones musulmana y cristiana.

En 1872, Sarada Devi vuelve al lado de Ramakrishna (habían contraído matrimonio según la milenaria tradición cuando Sarada no era más que una niña). Su indefectible amor se mantuvo sin embargo casto.

Poco a poco el renombre de Ramakrishna había sobrepasado los límites del recinto del templo de Kâlî y de su pueblo natal y, espontáneamente, venían de toda la India para verle o hablar con él.

Última actualización el Jueves 19 de Abril de 2012